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Cuando uno de los creadores literarios más importantes, conocidos y apreciados del momento aparece por decisión propia en la portada de The Pirate Bay, una de las páginas web que el gobierno español intentará que queden inaccesibles para los ciudadanos de nuestro país a partir del próximo mes de marzo mediante la aplicación de la ley Sinde-Wert, es que algunos están muy, pero que muy equivocados sobre la forma de “proteger” la cultura y a los creadores. Y no, no es el creador precisamente el que se equivoca.
Te recomiendo la entrada en la que Paulo Coelho lo explica en su blog personal. O este tweet, que deja lugar a muy pocas dudas. O mejor aún, la impresionante y brillante entrada “My thoughts on S.O.P.A.“. Y date cuenta de que los que dicen “proteger a los artistas” o “proteger a la cultura” protegen, en realidad, a una mafia muy bien organizada de intermediarios que sólo se protegen a sí mismos.
Y sí, esta entrada también vincula a The Pirate Bay, por si alguien quiere denunciar y cerrar algo más.
Apple y los libros de texto: ¿positivo o negativo?
El lanzamiento de la nueva iniciativa de libros de texto por Apple el pasado jueves 19 merece un comentario y una pequeña recopilación de enlaces por el interés que tiene el que la que es sin duda una de las empresas más poderosas en este momento del mundo de la tecnología y una de las que más capacidad tiene para crear tendencias entre en un terreno tan extremadamente fortificado como el de los materiales educativos.
¿Qué efectos? Soy un absoluto convencido de que es necesario un cambio importantísimo en la educación, a todos los niveles. Que no podemos seguir educando con materiales del siglo pasado a una generación de personas a quienes dichos materiales les resultan completamente anacrónicos, a la vez que despreciamos el importantísimo efecto de utilizar metodologías más eficientes en la transmisión del conocimiento. El efecto de sustituir libros en papel por libros electrónicos capaces de proveer cierto grado de interactividad, enlaces, niveles, etc. me parece netamente positivo – aunque haya escépticos que afirmen que van a suponer una distracción, a pesar de lo que indican los primeros estudios al respecto – pero no creo que eso deba quedarse ahí. Como profesional de la educación, creo que las metodologías deben servir para algo más que convertirse en vehículo del contenido: creo que deben llevar al alumno a convertirse en actor, en ganar en sus capacidades.
Pienso que el cambio de libros en papel a libros en iPad es, sencillamente, poco ambicioso. De tecnología unidireccional a tecnología unidireccional. Podemos argumentar que el iPad permite un uso menos unidireccional gracias a otras aplicaciones o, simplemente, al hecho de ser un ordenador (limitado, pero ordenador al fin y al cabo) con un navegador. Pero me sigue pareciendo poco. Además, por supuesto, de la evidente prevención de poner algo como la educación a depender de una única compañía.
Wikipedia es una demostración evidente de la fuerza de la autoría colectiva en sistemas abiertos. Nada me parece más absurdo y ridículo que las prevenciones de determinados profesores hacia ella, y pienso que con el tiempo, lo que hoy llamamos libros de texto tendrán una apariencia similar a la que es, sin lugar a dudas, la mejor, más actualizada y más completa enciclopedia del mundo. El continuo descenso de las barreras de entrada a la creación de materiales antes sofisticados, como audiovisuales o infografías, llevará a que muchos profesores o profesionales vean oportunidades en la creación de materiales, y que los pongan en marcha a través de diversos canales. La propia plataforma de Apple tiene recursos para incorporar estos materiales, pero obviamente hay todo un mundo fuera de ella. Y mi impresión es que cuando esta necesaria transición del papel a la pantalla haya avanzado más, los “libros de texto”, por llamarlos de algún modo, que manejarán los estudiantes estarán en un sinnúmero de plataformas, muchas de ellas completamente abiertas.
¿Cuál es el verdadero valor que le doy a la iniciativa de Apple? El de servir como punto de partida a un movimiento que, sin duda, va a tener lugar. Apple no reinventa los libros de texto, pero empieza la conversación sobre ello. Que el interés de Apple está motivado por la oportunidad de formar a los jóvenes en sus tecnologías desde pequeños y por la venta de dispositivos resulta claramente evidente, pero me parece perfectamente lícito. Y lo importante, a mi entender, es que estoy seguro de que esta iniciativa generará seguimiento en algunas instituciones: posiblemente privadas, con demográficos de poder adquisitivo medio-alto que puedan pagar un iPad para sus hijos, y que quieran obtener un plus de diferenciación en el mercado, que podrán convertirse en punta de lanza de un movimiento al que el tiempo y el mercado se encargará de dotar de competencia en base a otras iniciativas. No veo un futuro en el que los libros de texto en manos de Apple conformen una amplia mayoría de los materiales usados en nuestras instituciones educativas, y francamente, tampoco lo deseo. Pero que empecemos a avanzar en esa dirección me parece sumamente positivo.
iPhone 4S: el efecto en el mercado de un solo terminal
En primer lugar, la generalización cada vez mayor de los smartphones (un 46% del mercado total y un 60% sobre los nuevos compradores de terminales), que debería llevar a muchos a rediseñar sus estrategias en la web si es que todavía no han tenido en cuenta un ecosistema condicionado por ese dato.
Y en segundo lugar, la influencia en el mercado del lanzamiento de un solo terminal, el iPhone 4S, el pasado 4 de octubre. En la gráfica vemos la elección de sistema operativo entre las personas que adquirieron un nuevo terminal en el último trimestre del año: no son cuotas de mercado estáticas, que reflejan una imagen completamente diferente (46.3% Android frente a 30% iOS y 14.9 de RIM), sino el efecto neto de haber lanzado un solo terminal. O no exactamente, sino más bien, “el efecto neto de que Apple lance un terminal”, un reflejo de las supuestas ventajas que ofrece concentrar todos tus recursos en un solo producto.
Frente a la apuesta de Apple por un terminal único con dos posibles colores y tres posibilidades de memoria, la gran mayoría de las marcas juegan con una gama más amplia de terminales con distintos posicionamientos y, por lo general, escasa o nula variabilidad en sus configuraciones. Para Android como ecosistema, la apuesta consiste, obviamente, en dotar de dinamismo a un ecosistema en el que múltiples marcas compiten entre sí para conseguir el mejor dispositivo en torno a un sistema operativo que actúa como campo de juego, con una licencia abierta que permite cierto nivel de innovación individual. Funcionar, no cabe duda de que ha funcionado. Pero la máquina de lanzamientos de Apple sigue ahí preparándose para el iPhone 5, su capacidad de llevar a cabo un evento a nivel mundial es prácticamente única, y su influencia sobre el mercado a partir de ahí es absolutamente espectacular.
Dos estrategias radicalmente diferentes (a las que hay que superponer otros factores indudablemente importantísimos como el ecosistema de aplicaciones disponibles), pero dos resultados muy ambiciosos con los que tanto Apple como Google pueden sentirse sin duda más que satisfechos.
Todo indica que el proyecto Raspberry Pi está casi a punto para su lanzamiento: un ordenador del tamaño de una cajetilla de tabaco, con conexiones USB, HDMI, ethernet y audio jack, alimentado con un cargador micro-USB como el de los de los móviles, y fabricado por una fundación benéfica británica con el objetivo de promover la informática en la educación infantil, un tema que en el Reino Unido se ha considerado crucial para la competitividad del futuro y que está dando mucho que hablar. Pero lo que seguramente llame más la atención del proyecto Raspberry Pi: dos versiones de hardware, con precios de $25 y $35.
Hay más información en su página, particularmente en sus FAQ o en su foro, o bien en Wikipedia. Es el concepto de ordenador bare-bones llevado al límite (realmente no es un ordenador, sino una placa computadora, una SBC o Single Board Computer), con lo mínimo imprescindible: un procesador ARM a 700 MHz, 128 ó 256 de memoria RAM, una tarjeta gráfica Videocore 4, y una unidad de almacenamiento consistente en una tarjeta SD. Suficiente para instalar Linux o RISC OS y enchufarle todo el resto de componentes: un monitor (HDMI o composite), un teclado USB y un ratón USB, una antena WiFi (tiene una entrada para cable de red RJ45), almacenamiento externo, etc. Si no quieres enchufarlo a la corriente, puedes incluso utilizarlo con cuatro pilas AA.
Una bajada de las barreras de entrada brutal a la computación, diseñada inicialmente para la educación infantil, pero que está recibiendo mucha atención por lo que supone de poder acceder a un dispositivo semejante a ese precio. Por el momento sólo puedes comprar pegatinas: no aceptan encargos (“estamos bien financiados y no queremos tu dinero hasta que hayamos terminado el producto”), y las condiciones para revendedores no incluyen más descuento que el que se pueda obtener por consolidación logística.
¿Qué puedes hacer con él? De entrada, ejecutar Debian, Fedora o ArchLinux en una tarjeta de memoria, y cualquier programa que pueda ser compilado para la arquitectura ARM v6. Minimalista a tope, pero suficiente para empezar a entrar en contacto con las posibilidades de la computación a una escala disponible para casi cualquier presupuesto… o para otros usos que sin duda van a ir apareciendo desarrollados por la comunidad. La primera versión va incluso sin caja, aunque habrá después modelos disponibles (o te la puedes hacer de Lego que tiene muy buena pinta).
Veremos hasta dónde llega esto.
Marzo negro: Megaupload y el principio de acción y reacción
Acaba de enviarme esto alguien que lo ha visto en Tuenti: dos páginas al respecto, que suman ahora mismo más de cinco mil seguidores. Lo he visto también en páginas y eventos en Facebook en español y en inglés, en Forocoches, en Reddit, y en algunos vídeos en YouTube. No es mal momento para recordar que Megaupload tenía más de ciento ochenta millones de usuarios en todo el mundo.
Mientras, los detractores de la medida también se hicieron oír. Anonymous, el grupo de hacktivistas más conocido de internet, prometió vengar a Megaupload y pocas horas después del cierre, tumbó las webs del Departamento de Justicia de EE UU, del FBI y de las asociaciones estadounidenses de la industria del cine (MPAA) y la música (RIAA). También los estudios Universal y la Oficina de Copyright de EE UU sufrieron ataques.
Es lo que tiene invocar a los demonios…
Ahora más que nunca: manual de desobediencia a la ley Sinde
Lo que ahora hace Estados Unidos con leyes como SOPA o PIPA, lo comenzaremos a sufrir nosotros en marzo, cuando entre en vigor la legislación antidescargas. Obviamente, no va a servir de nada: las páginas que pretendan cerrar podrán ser reabiertas en otros sitios, y los bloqueos que pretendan llevar a cabo para impedir el acceso a las mismas no van a funcionar, salvo que el usuario no sepa hacer la O con un canuto. Demuéstrales que sí sabes documentándote adecuadamente, y recuerda:
“Nada destruye más el respeto por el Gobierno y por la ley de un país que la aprobación de leyes que no pueden ponerse en ejecución”
Albert Einstein
Para saber cómo proceder para invalidar las posibles molestias que podría provocar el absurdo intento de bloquear la red, descárgate este sencillo manual del adjunto, de desobediencia a la ley Sinde” (pdf, 1.5MB, 57 páginas) desarrollado por Hacktivistas y editado por Traficantes de Sueños y el periódico Diagonal.
Aprende a cambiar tus DNS, a configurar un proxy, a configurar y utilizar Tor para navegar anónimamente, a entender para qué sirve una red privada virtual (VPN), y a hacer copias de webs de enlaces mediante Httrack.
Terminado el tiempo de intentar dialogar con quienes en todo momento se negaron a escuchar nuestros argumentos, es el momento para la desobediencia.
El cierre de Megaupload por el FBI es, además de rocambolesco, un auténtico chiste. Defender a Megaupload a estas alturas, o discutir sobre si se trataba de un servicio de almacenamiento digital de cualquier tipo de archivo o se había inclinado hacia el fomento del intercambio de archivos protegidos por derechos de autor resulta completamente trivial. Lo importante es recordar que hace ahora algo más de diez años, en julio de 2000, la justicia norteamericana cerró Napster: ¿qué ha ocurrido desde entonces? El número de clones, variantes y mejoras que han ido apareciendo, espoleados por esa especie de “ley seca” planteada por la industria ha sido elevadísimo, a cada cual mejorando el rendimiento y las prestaciones del anterior. Mirando en retrospectiva, ¿puede alguien en su sano juicio plantearse que el resultado de haber cerrado Napster en el año 2000 haya ofrecido algún tipo de rendimiento positivo? ¿Venden ahora las discográficas más discos gracias a ello? ¿Qué dice Wikipedia sobre la “ley seca”? Textualmente,
"La ley seca, al prohibir el consumo de alcohol y no brindar oferta a la demanda existente, genera mercados negros y dinero negro, los cuales consiguen el licor en otros lugares donde se produce, lo introducen ilegalmente y lo venden para satisfacer tal necesidad a un precio más alto, debido a que en cualquier caso, la demanda sigue siendo más alta que la oferta".
Cerrar Megaupload en medio de una operación con aspecto de película de James Bond es como intentar apagar fuego con gasolina. Una auténtica provocación, un incentivo. Los archivos que hasta hoy se hospedaban en Megaupload no van a tardar ni un dia en encontrar acomodo en otros sitios, bien desarrollados para ese mismo fin, o completamente generalistas. Dedicarse a ir por el mundo cerrando en plan peliculero cada sitio que aparezca y que sirva para hospedar archivos con derechos de autor es equivalente a crear un estado policial, y sólo puede generar una respuesta: un perfeccionamiento progresivo de los métodos de intercambio. Nos hemos hartado de decirlo: la represión no funciona, sólo funciona el mercado.
Si quieren guerra, van a tener guerra: ahora mismo están caídos el Departamento de Justicia, la RIAA, la MPAA, Universal Music y varios sitios más. Pero ¿consiguen con esa guerra algo más que incrementar la escalada armamentística? La experiencia del pasado indica que no. Que por cada página que han cerrado, se han abierto cinco más. No, no se trata de defender a Megaupload. Se trata de defender el sentido común, o al menos, de no demostrar con rocambolescas acciones que es el menos común de los sentidos. Cuando hayan conseguido, por simple principio de acción y reacción, que la mayoría de los usuarios de la red circulen por ella enmascarados, ya veremos cómo hacen para perseguir aquellas cosas que sí eran delitos de verdad.
El cierre de Megaupload demuestra hasta qué punto una industria tristemente inadaptada ha logrado instaurar una “policía del copyright”. Enterrar cientos de miles de dólares de recursos públicos en persecuciones inútiles que no hacen más que empeorar la situación, mientras el concepto de propiedad intelectual basado en la copia hace agua por todas partes, es tan ridículo como pensar que se va a vender más entretenimiento por haber cerrado un servicio web. ¿Perseguirán ahora a Dropbox, servicio con una imagen completamente diferente a Megaupload pero que puede ser utilizado exactamente para lo mismo y que algunos ya llevan tiempo utilizando para pasarse archivos con derechos de autor? ¿O Google, que obviamente sirve para localizarlos? ¿Qué tal perseguir y encañonar a los niños que paseen por la calle con un iPod, para ver si llevan en él algún archivo infractor? Imaginarse a los agentes del FBI entrando en Megaupload en medio de una amplia operación internacional es enfrentarse de repente a la evidencia de que vivimos ya en una de esas sociedades distópicas, enfermas y disfuncionales que un genio como Philip K. Dick retrataba en sus novelas. Ahora, además de genio, podemos tristemente calificarlo de visionario.
The Guardian dedica, dentro de su serie “Digital literacy campaign“, un par de interesantes artículos no al aprendizaje de la programación, sino a la conveniencia de iniciar dicho aprendizaje de forma temprana, incluyéndolo en la educación infantil, en los programas de los colegios.
El primer artículo, “Teach children how to write computer programmes“, habla de lo disfuncional que resulta centrarnos en enseñar a los niños simples herramientas para escribir, calcular o hacer presentaciones que les aburren poderosamente, en lugar de construir un curriculum sólido que aproveche la flexibilidad de su cerebro para conseguir que sean capaces de construir sus propias herramientas. Asociar la creatividad a la capacidad para darle expresión viable convirtiendo ideas en código ejecutable, y hacerlo en la época en la que los conceptos se asientan en el cerebro de una manera natural.
El segundo artículo, “How to teach code“, se centra en la recomendación de herramientas concretas para enseñar a programar, desde recursos como Codecademy, hasta herramientas como Kids Ruby, Scratch y otros . ¿Qué beneficios pueden extraerse de una generación de niños que terminan el colegio con habilidades de programación aprendidas de una manera natural? Y no, no hablamos de la habilidad para programar como único beneficio, hablamos de cosas que va mucho más allá. Cito del artículo:
We’re in an era where computer science is the new Latin. Just as Latin underpinned so many things, computer science is not just about programming, it’s about computational thinking, problem solving, analytics, physics and creating code. Building digital content and intellectual property. Building value in the digital economy.
(Vivimos en una era en la que la informática se ha convertido en el nuevo latín. Así como el latín ha sustentado tantas cosas, la informática no trata únicamente acerca de la programación: hablamos de pensamiento computacional, de resolución de problemas, análisis, física y creación de código. De la creación de contenido digital y de la propiedad intelectual. De la creación de valor en la economía digital.)
Para una nueva era, nuevas necesidades curriculares, empezando desde la educación más temprana. Para pensarlo. Pero sobre todo, para que lo piensen los responsables de diseñar la educación infantil. ¿Puede el colegio de tus hijos ofrecerte algo así? ¿Puedes esperar de un ministro de educación que desprecia la tecnología y la condiciona en función de las demandas y presiones de industrias caducas del entretenimiento que llegue a plantearse mínimamente una reforma semejante?
Es similar al que utiliza Google, pero funciona a una velocidad mucho mayor.
Giuseppe Paparo y Miguel Martín-Delgado, científicos de la Universidad Complutense de Madrid, han presentado un algoritmo relacionado con las búsquedas en la web que puede cambiar el futuro de estas herramientas. Se trata de una “versión cuántica” de un algoritmo de búsqueda, similar al que utiliza Google, pero que funciona a una velocidad mucho mayor. Si bien por ahora solo se lo ha empleado en pequeñas redes, tiene el potencial de convertirse en la piedra fundamental de los buscadores del futuro.
La mayor parte de las búsquedas que actualmente se realizan en la web son motorizadas por el popular buscador diseñado por Google. No hay dudas de que los algoritmos que los programadores de esa empresa han perfeccionado a lo largo de la última década hacen un muy buen trabajo y nos permiten diariamente encontrar prácticamente cualquier aguja dentro del enorme pajar en que se ha convertido internet. Sin embargo, el tamaño de la Red sigue creciendo, y la cantidad de información que hay que manejar para poder brindar un servicio como el de Google aumenta diariamente. Es por eso que muchos investigadores continúan buscando maneras nuevas -y a menudo radicalmente diferentes- de realizar ese trabajo. Dos de ellos son españoles, de la Universidad Complutense de Madrid: Giuseppe Paparo y Miguel Martín-Delgado.
Estos investigadores han presentado una nueva teoría en el campo de los algoritmos de búsqueda en la web que tiene el potencial de revolucionar el futuro de los buscadores. Actualmente, el algoritmo que emplea Google se basa en un sistema llamado PageRank, que proporciona un “puntaje” a cada página basado en la cantidad y “calidad” de los enlaces que se dirigen hacia ella. Cuanto más enlaces se dirijan a tu web, y cuanto mayor sea el numero de ellos que provienen de un sitio con PageRank alto, mejor será tu posición dentro del listado de resultados que arroja el buscador.
Paparo y Martín-Delgado partieron del enfoque elegido por Google y lo llevaron mucho más allá. Desarrollaron una versión cuántica del algoritmo, y publicaron los resultados en un artículo titulado «Google en una red cuántica», el pasado 9 de diciembre. Lo que destaca en el trabajo de estos dos españoles es la velocidad con la que el algoritmo resuelve la búsqueda y presenta los resultados. En las gráficas de rendimiento puede verse como el nuevo sistema producen resultados mucho más rápido que los algoritmos clásicos.
Sería muy complejo explicar en detalle cómo hace su magia este algoritmo cuántico, pero sus autores lo explican como una “cuantificación del protocolo de PageRank”. En sus propias palabras:
«Han existido versiones anteriores de nuestro trabajo, quizás más modestas y diseñadas para el mundo real, otras están en marcha. Lo que introducimos es un escenario donde lo “cuántico” es realizable fuera de la red de Internet actual aunque no hay ordenador cuántico todavía disponible. Lo que hemos encontrado es una instancia de la clase de protocolos cuánticos que superan a su contraparte clásica, que puede romper la jerarquía clásica de las páginas web en función de la topología de la red». Se trata de un trabajo reciente, que deberá ser probado en redes más grandes que las utilizadas para producir estos prometedores resultados, y seguramente pulirlo antes de que se convierta en una aplicación disponible al gran público. Pero viendo como ha crecido Google a partir del desarrollo de su algoritmo seguramente a estos dos españoles no le faltaran ofertas laborales.